martes, mayo 20, 2014

La realidad oculta

Ayer un amigo me dijo que iba a ir a dos funerales esta semana. Casualmente, en los últimos días me he visto involucrado en dos eventos similares y un antiguo amigo de la escuela, que tiene una enfermedad terminal, me ha pedido que oficie su funeral cuando llegue el momento. Por supuesto, es algo generacional; los ancianos tienen más funerales que bodas a las que asistir. Y, sin embargo, aunque algunos de nosotros compartimos noticias terminales como esta, la muerte en sí suele ser la verdad oculta que, por muy jóvenes o viejos que seamos, rara vez mencionamos. Yo también soy culpable de ello y, en estos blogs, he escapado de la realidad, centrándome más en reflexionar sobre los últimos días de nuestras vidas que en contemplar su final.

Anoche vi un programa de televisión excelente. En él entrevistaban al director de orquesta Colin Davies algunos meses antes de que muriera en abril del año pasado. Descrito como el director de orquesta británico por excelencia de su generación, siempre ha sido uno de mis héroes. Tengo varios de sus discos, incluyendo un álbum de Berlioz, de quien fue un entusiasta defensor.

En el programa se le animaba a hablar sobre el final de su vida musical. En un momento dado, le preguntaron qué tipo de música le gustaría que tocaran mientras moría. Era algo en lo que jamás había pensado, pero decidió que probablemente sería un cuarteto de Mozart. No obstante, sí pensaba en la muerte, dijo. Después de todo, es un problema universal que existe desde hace mucho tiempo; y mucha gente ha logrado morir de un modo bastante decente. Deberíamos hablar de la muerte abiertamente, dijo.

Resulta interesante que el programa se haya emitido una semana antes de Semana Santa, cuando los cristianos se enfrentan a la realidad de la muerte de un hombre y su posterior resurrección. A Davies le preguntaron si era creyente y dio una respuesta ambivalente. Le habían conmovido las enseñanzas de Jesús y leía la Biblia con frecuencia, pero para él, todo lo que hay después de la muerte es silencio. Me pareció que para un hombre que durante sesenta y dos años había hecho música, era un prospecto sombrío, pero para él era la realidad que había aceptado.

Hay una especie de silencio sobre la muerte. Un motivo podría ser que, en una época secularizada, es el silencio lo que nos molesta: su totalidad, sin ninguna perspectiva de que haya 'algo' al otro lado. Otro motivo podría ser nuestro temor a que nos mantengan con vida cuando la vida tal como la conocemos ha dejado de existir. Para algunos de nosotros, esa posibilidad podría hacer de la muerte -la realidad que con demasiada frecuencia se oculta en la conversación y el pensamiento- un amigo inesperado.

Bryan

lunes, mayo 19, 2014

Religión y realidad

Cuando todavía trabajaba, el Sábado Santo solía ser un momento extraño pero bienvenido, de espera tras la dura conmemoración de la muerte de Jesús en Viernes Santo y con las alegres expectativas de resurrección para el Domingo. Para mí han sido verdaderos símbolos de nuestra condición humana; el contraste entre desesperación y esperanza, violencia y restitución, contrición y perdón.

De manera inusitada, la religión cristiana ha llegado a los titulares británicos durante esta Semana Santa. Cuarenta obispos anglicanos y líderes eclesiásticos de todas las denominaciones han hablado del creciente papel de los bancos de alimentos destinados a alimentar a las personas que no pueden permitirse comprar los alimentos básicos para ellos y sus familias; y de la negligencia política y escándalo público que esto revela. Ya he escrito anteriormente acerca la organización benéfica Trussell Trust, que trabaja 'con aquellos que la sociedad olvida'. Es una de las organizaciones que participa en los bancos de alimentos; en 2012, alimentó a 350.000 adultos y niños, pero la cifra ha aumentado a 913.138 en 2013/14. El motivo se debe, según ellos, a la congelación de los ingresos, el creciente coste de la vida, los bajos salarios, el desempleo y los problemas ocasionados por las duras sanciones en las prestaciones. El año pasado, 5.500 personas ingresaron ??en hospitales del Reino Unido con desnutrición. El anterior arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, lo denomina una crisis grave. Convencida de su deber de hablar sobre la verdad, la Iglesia se ha metido con la política.

Ignorando totalmente la enorme necesidad social que esto representa, de pronto, no obstante, los políticos se han vuelto religiosos. Al menos, el primer ministro del Reino Unido. En tres ocasiones distintas, durante esta Semana Santa, ha afirmado ser un cristiano creyente. Dice ser evangélico acerca de su Cristiandad. Quiere ver un mayor papel de la religión en el Reino Unido como país cristiano e insta a sus "hermanos de fe" a difundir con más confianza sus puntos de vista. Insistió en que la Iglesia es realmente importante para él. En una recepción de Pascua celebrada en su residencia de Downing Street la semana pasada, afirmó que la religión le ha proporcionado sus mayores momentos de paz y señaló que, hace 2.000 años, Jesús inventó la gran sociedad (uno de los lemas de Cameron).

Esta inesperada revelación de creencia personal ha originado un amplio debate, sorpresa y, en algunos casos, cinismo en la prensa y los medios de comunicación. Lo que no se puede negar es que el empobrecimiento que están padeciendo muchas de las personas más vulnerables del país, es un resultado directo de la política del actual gobierno. Jesús creía en una sociedad basada en la justicia. Él es el hombre dedicado a los demás, el que reconoció a los pobres, el que dijo a un hombre rico que debía vender sus posesiones y dar el dinero a los pobres, el que se convirtió en uno de ellos, los llamó bienaventurados y partió el pan y lo compartió con ellos. Él no podría acomodarse fácilmente en una filosofía del neoconservadurismo.

Bryan

viernes, marzo 21, 2014

Recordatorios molestos

Mi ochenta y tres cumpleaños pasó sin demasiada atención el viernes. Fuimos a ver una película, El gran hotel Budapest (la recomiendo a los que les gusten las imágenes de entretenimiento misteriosas) y luego compartimos una comida con nuestra hija y una nieta. Ya camino de los 84 años, pensé un par de días más tarde, en una soleada mañana, y me fui a la ciudad para dar un paseo por las tiendas y visitar nuestra excelente biblioteca pública. 'Tropiezo' es una buena palabra para lo que sucedió entonces. Juzgué mal uno de los pavimentos irregulares de Bath y en una embestida espectacular, caí al suelo hacia delante.

"¿Se encuentra bien?", me dijeron varias personas que me ayudaron a levantarme, recogieron mi sombrero y mis gafas junto con la lente que se había caído, me dieron pañuelos para limpiar la sangre y me llevaron al interior de una tienda cercana, donde dos hombres de emergencias me sentaron, me limpiaron la cara y me dieron algunos consejos útiles. Más tarde, con la cariñosa ayuda de mi hija, me fui a una clínica y su excelente servicio me confirmó que básicamente estaba 'bien', no había daños graves. La gente es muy amable. Ahora estoy bajo orden judicial estricta de no aventurarme nunca sin la ayuda de un bastón, una perspectiva que no me atrae mucho. Un día después me di cuenta de que había perdido las llaves, y por mucho que lo intenté no pude pensar en dónde ni cómo. La llaves son de las pocas cosas que por lo general nunca se pierden, así que ahora tengo que ir a que me hagan unas nuevas.

La familia ha decidido jubilar nuestro viejo ordenador, así que ayer recogimos un portátil nuevo para el que todo el mundo ha contribuido con el fin de comprármelo como regalo de cumpleaños. Además, pagamos por media hora de introducción a las maravillas de esta máquina sofisticada, completamente diferente del viejo amigo conocido en el que ahora que estoy escribiendo este artículo. Mi esposa tomó notas y ambos realizamos las preguntas que consideramos inteligentes, pero después de un rato desconecté mentalmente, aceptando el hecho de que soy prácticamente incapaz de entender no sólo los procesos, sino también el lenguaje con el que el excelente joven vendedor estaba tratando de educarnos. Uno de los retos que tenemos por delante.

Así que en tan solo unos días ha habido varios recordatorios molestos de que no puedo escapar del hecho de que realmente tengo la edad que tengo y debo aceptarlo y vivir en consecuencia.

Bryan

martes, marzo 18, 2014

¿Quién está diciendo la verdad?

El católico de mayor rango de Gran Bretaña, el reverendísimo Vincent Nichols, ha dicho que los recientes cambios en el sistema de asistencia social del Reino Unido ha dejado a muchas personas en el hambre y la miseria. Sus comentarios han recibido mucha difusión, pero el Primer Ministro los refuta en una carta enviada al Daily Telegraph. David Cameron dice que está dando a los británicos desempleados una nueva esperanza y responsabilidad al reducir sus prestaciones sociales; y afirma que los recortes sociales del gobierno forman parte de una "misión moral". Posteriormente, en una carta enviada al Daily Mirror, veintisiete obispos anglicanos y dirigentes de las iglesias metodista, cuáquera y reformada apoyaron al arzobispo católico, diciendo:

"Gran Bretaña es la séptima economía más grande del mundo y, sin embargo, la gente está pasando hambre. Medio millón de personas han visitado los *bancos de alimentos del Reino Unido desde la última Pascua y 5.500 personas fueron ingresadas en los hospitales del país por desnutrición el año pasado. Una de cada cinco madres informan que se saltan las comidas con regularidad para alimentar mejor a sus hijos y cada vez más familias están a tan sólo una factura inesperada de despertar con la despensa vacía.

A menudo oímos hablar de decisiones difíciles. Seguramente hay pocas más difíciles que a la que se enfrentan decenas de miles de ancianos que tienen que elegir entre "calentarse o comer" cada invierno; o más duras que a las que deben hacer frente las familias cuyos salarios no han subido mientras que los precios de los alimentos se han incrementado un 30% en tan sólo cinco años.

Aún más allá incluso que esto, debemos, como sociedad, enfrentamos al hecho de que más de la mitad de la gente que utiliza los bancos de alimentos se encuentra en esa situación por los recortes y fallos en el sistema de prestaciones, ya sea por retrasos en el pago de las prestaciones o bien por sanciones punitivas".

Cameron no se limita a criticar al arzobispo. Dice que sus comentarios sencillamente no son ciertos y que el gobierno está haciendo "lo correcto". Pero, ¿qué es correcto y qué es verdad? Seguramente es cierto que hay personas vulnerables en nuestra sociedad que no están siendo atendidas y que están siendo utilizadas como chivos expiatorios. 'Bienestar' debería ser una buena palabra y la marca de una sociedad justa. Y "hacer lo correcto" es honrar a todos como miembros valiosos de la sociedad.

Bryan



*Los bancos de alimentos son suministros de alimentos básicos dados por voluntarios a aquellas personas cuya necesidad ha sido certificada por un médico o trabajador social y que organiza la organización benéfica Trussell Trust, cuya visión es construir comunidades en las que se incluye a las personas de todos los orígenes.

jueves, febrero 27, 2014

'¡Si tan sólo pudiera volver a ser joven otra vez!'

Sucede a veces, como el otro día por la mañana. Yo estaba esperando un autobús en una venteada esquina familiar. Un joven se acercó a mí y nos sonreímos con mutua simpatía (esperar por el número 10 puede ser una experiencia de unión). Empezamos a hablar. "Me llamo Joseph", dijo extendiendo su mano. Le dije mi nombre y nos dimos la mano. Su hogar está en Singapur, donde me dijo que hay una temperatura constante de 22 grados durante todo el año. Está estudiando segundo de farmacia en la Universidad de Bath.

Se nos unió otra estudiante conocida suya que, según descubrí, está en cuarto de matemáticas. Cuando llegó el bus me senté con ella y le pregunté qué esperaba hacer cuando se graduara. Dijo que no quería dedicarse a la docencia y estaba explorando otras posibilidades. Le ha llegado a gustar tanto Bath que, si es posible, le encantaría conseguir su primer trabajo aquí. Cuando mis dos amigos temporales bajaron del autobús, volví a tener ese deseo recurrente de ser joven otra vez, lo cual es una locura.

Locura por todo tipo de razones. Por ejemplo, ¿cuando querría ser joven? Seguramente no a finales de 1940, cuando estaba empezando a encontrarme a mí mismo, pero no estaba muy seguro de lo que estaba encontrando; y viviendo en una cultura social bastante reprimida y sin una idea clara de lo que quería hacer o de lo que era capaz de hacer. Supongo que me gustaría disfrutar de la libertad, pero creo que probablemente sería más divertido ser joven hoy en día, época en la que al menos imagino que la libertad es prácticamente ilimitada.

Y sin embargo, aunque están en el inicio de su vida, los jóvenes de hoy se enfrentan a un futuro muy incierto. Los estudiantes van a la universidad con una enorme deuda que deberán pagar cuando empiecen a ganar dinero, pero sin la certeza de que tendrán un trabajo al acabar. ¿Y qué pasa cuando necesitan un hogar? Hay una crisis masiva de la vivienda en el Reino Unido y no hay restricciones legales sobre el precio de los alquileres; se oye hablar de gastos terribles infligidos por los propietarios. Y debido a que la gente ahora vive más tiempo, los jóvenes de hoy en día van a tener que cuidar de sus mayores, antes de hacerse viejos también.

Así que soñar despierto deseando ser joven otra vez es lo que es: nostalgia sin sustancia. Hay 16.000 estudiantes en las dos universidades de Bath y en período lectivo ayudan a equilibrar los muchos residentes ancianos que como yo nos movemos con dificultad por la ciudad. Yo les ratifico en sus estudios y en su derecho a ser irresponsables cuando quieran durante el tiempo que puedan serlo.

Y no intentaré no envidiarlos.

Bryan

martes, febrero 25, 2014

Palabras sin examinar (2)

Me temo que la desaprobación es una característica de la vejez. Los hábitos culturales de otras personas, el comportamiento de la calle, el engaño político, las relaciones superficiales, la locura por los famosos... todas estas cosas pueden despertar la desesperación de los ancianos. El pasado no se merece los recuerdos de color de rosa con los que tan fácilmente podemos envolverlo; las cosas "ya no son lo que eran" y, a menudo son simplemente así. Sin embargo una de las cosas que me molestan y que saca lo peor de mí es el mal uso del lenguaje. Hay algunas palabras que se sueltan sin pensar -sobre todo en la televisión- que me sacan de quicio.

Iconic (icónico) es una de ellas. El diccionario Cambridge define su significado como: muy famoso o popular, especialmente en representación de determinadas opiniones o de una época concreta. Se deriva, obviamente, de la palabra icon (icono), que hace referencia a una imagen o pintura devocional del cristianismo ortodoxo. Para la Iglesia oriental, los iconos pueden ser tan evocadores que no sólo fomentan el culto, sino que ellos mismos pueden ser objeto de adoración. El diccionario Concise Oxford define estrictamente el significado de iconic (icónico) como algo que tiene la naturaleza de una imagen o retrato. En uno de los excelentes programas sobre naturaleza del canal de televisión BBC la otra noche, describieron varios animales y aves como icónicos, utilizando la palabra para describir su originalidad y rareza, la antítesis de la popularidad y la fama.

Incredible (increíble) es otra palabra devaluada. Se deriva del latín incredibilis: "no creíbles". El diccionario Cambridge describe su significado como "difícil de creer", el Shorter Oxford va más allá: "que no se puede creer". Sin embargo, actualmente se utiliza a menudo con el sentido de "asombroso" o "muy". Acabo de escuchar una noticia sobre las inundaciones en Somerset: "la gente aquí está increíblemente harta", dijo el reportero. ¡No! En realidad es muy creíble que estén hartos cuando su casa está bajo el agua.

Passionate (apasionado) es otra de esas palabras. El diccionario Cambridge dice que indica unos sentimientos muy fuertes; el diccionario Encarta es más explícito: "que muestra deseo sexual". Sin embargo, hoy en día la utilizan tan libremente -a menudo las personas que venden algo o a sí mismas- que su profundidad se pierde. Ayer compré un poco de pan. Había un pequeño sermón escrito en la bolsa de supermercado en la que estaba envuelto. "En Waitrose nos apasiona ofrecerle los mejores productos horneados.... toda nuestra gama de especialidades comparte un ingrediente especial: la atención por el detalle". El pan es importante y, por mi parte, disfruto haciéndolo, pero no me puedo imaginar a los panaderos del supermercado teniendo sentimientos muy fuertes o sexuales mientras realizan su trabajo. Quizás me falta imaginación.

Evidentemente, es cierto que las palabras cambian de sentido y que cualquiera puede inventar su propio idioma si quiere, así que supongo que es un caso perdido. No obstante, sin duda me va a seguir irritando el uso irreflexivo del lenguaje.

Aunque hay cosas más importantes por las que sentirse molesto.

Bryan

miércoles, febrero 19, 2014

Esta ha sido mi vida

Supongo que la mayoría de la gente no piensa demasiado en el futuro; el mañana puede cuidar de sí mismo o según la frase bíblica: "es suficiente para el día". El hoy es lo que importa. Las personas mayores pueden no sentir lo mismo. Reconocemos que nuestros días están contados y somos conscientes de que nuestros mañanas son limitados; reflexionamos sobre nuestra historia personal y nos preguntamos cómo ha sido nuestra vida más o menos. Si bien es poco útil vivir en el pasado, existe esta necesidad de reconocer de dónde venimos y cómo nos han definido los años. Nos gustaría pensar que hemos ayudado a hacer del mundo un lugar mejor.

Uno de los archivos de nuestro gabinete está dedicado a temas familiares. Alberga una mezcolanza de recuerdos: fotos que no vale la pena enmarcar, pero que no queremos tirar; certificados de nacimiento, matrimonio y defunción; mi CV preparado para un trabajo al que una vez envié una solicitud; pasaportes antiguos, etc. Y un cuaderno con las iniciales de mi padre. En apenas cuatro páginas, narra los eventos desde su nacimiento en 1900 a su jubilación en el año 1965, a través de lo que, obviamente, él consideraba los acontecimientos fundamentales de su vida. Escrito en 1978, sólo dos años antes de morir, se titula "Esta ha sido mi vida". Hay cuatro páginas de encabezamientos abreviados que podrían haber estado destinados a servir como base para una autobiografía, aunque no me parece probable. Seguramente sólo quería recordar a dónde lo había llevado su vida.

Comienza con su lugar de nacimiento, para luego hablar de su primera escuela, la Escuela de la señorita Broadribb para los hijos de los caballeros. De allí fue a un internado cuando tenía nueve años y luego a una escuela técnica en donde fue "académicamente mediocre pero bien en deportes". Sus primeros trabajos fueron en la localidad, pero luego se convirtió en empleado de un corredor de bolsa de la ciudad de Londres. Sirvió como un señalero naval en la guerra de 1914-1918. Una de nuestras historias familiares es que su barco fue torpedeado y lo rescataron después de permanecer varias horas en el mar. Curiosamente no menciona eso. Fue oficial de defensa civil en la guerra de 1939-1945. El trabajo que más le gustó fue la gestión de personal en una empresa de aeronaves para la que trabajó en tres centros diferentes y por un corto período tiempo en el extranjero.

De paso, menciona que se casó en 1923 y que tuvo un hijo y una hija, pero no dice nuestros nombres. Señala que nos evacuaron en 1940 y sólo alude a los desacuerdos con mi madre, de quien estaba profundamente enamorado, cuando escribe que su último empleador quería que se siguiera trabajando después de la edad de jubilación, pero las "dificultades con su esposa" lo impidieron. El texto solo trata sobre hechos, no sentimientos. Era un hombre acorde a su tiempo y cultura; la emoción era algo que se guardaba para uno mismo.

Aunque lo recordamos con mucho cariño, es como si él sólo pudiera pensar en sí mismo en relación con su trabajo; o dónde había estado. Quién era -un hombre querido- nos importa más a nosotros.

Bryan