viernes, marzo 21, 2014

Recordatorios molestos

Mi ochenta y tres cumpleaños pasó sin demasiada atención el viernes. Fuimos a ver una película, El gran hotel Budapest (la recomiendo a los que les gusten las imágenes de entretenimiento misteriosas) y luego compartimos una comida con nuestra hija y una nieta. Ya camino de los 84 años, pensé un par de días más tarde, en una soleada mañana, y me fui a la ciudad para dar un paseo por las tiendas y visitar nuestra excelente biblioteca pública. 'Tropiezo' es una buena palabra para lo que sucedió entonces. Juzgué mal uno de los pavimentos irregulares de Bath y en una embestida espectacular, caí al suelo hacia delante.

"¿Se encuentra bien?", me dijeron varias personas que me ayudaron a levantarme, recogieron mi sombrero y mis gafas junto con la lente que se había caído, me dieron pañuelos para limpiar la sangre y me llevaron al interior de una tienda cercana, donde dos hombres de emergencias me sentaron, me limpiaron la cara y me dieron algunos consejos útiles. Más tarde, con la cariñosa ayuda de mi hija, me fui a una clínica y su excelente servicio me confirmó que básicamente estaba 'bien', no había daños graves. La gente es muy amable. Ahora estoy bajo orden judicial estricta de no aventurarme nunca sin la ayuda de un bastón, una perspectiva que no me atrae mucho. Un día después me di cuenta de que había perdido las llaves, y por mucho que lo intenté no pude pensar en dónde ni cómo. La llaves son de las pocas cosas que por lo general nunca se pierden, así que ahora tengo que ir a que me hagan unas nuevas.

La familia ha decidido jubilar nuestro viejo ordenador, así que ayer recogimos un portátil nuevo para el que todo el mundo ha contribuido con el fin de comprármelo como regalo de cumpleaños. Además, pagamos por media hora de introducción a las maravillas de esta máquina sofisticada, completamente diferente del viejo amigo conocido en el que ahora que estoy escribiendo este artículo. Mi esposa tomó notas y ambos realizamos las preguntas que consideramos inteligentes, pero después de un rato desconecté mentalmente, aceptando el hecho de que soy prácticamente incapaz de entender no sólo los procesos, sino también el lenguaje con el que el excelente joven vendedor estaba tratando de educarnos. Uno de los retos que tenemos por delante.

Así que en tan solo unos días ha habido varios recordatorios molestos de que no puedo escapar del hecho de que realmente tengo la edad que tengo y debo aceptarlo y vivir en consecuencia.

Bryan

martes, marzo 18, 2014

¿Quién está diciendo la verdad?

El católico de mayor rango de Gran Bretaña, el reverendísimo Vincent Nichols, ha dicho que los recientes cambios en el sistema de asistencia social del Reino Unido ha dejado a muchas personas en el hambre y la miseria. Sus comentarios han recibido mucha difusión, pero el Primer Ministro los refuta en una carta enviada al Daily Telegraph. David Cameron dice que está dando a los británicos desempleados una nueva esperanza y responsabilidad al reducir sus prestaciones sociales; y afirma que los recortes sociales del gobierno forman parte de una "misión moral". Posteriormente, en una carta enviada al Daily Mirror, veintisiete obispos anglicanos y dirigentes de las iglesias metodista, cuáquera y reformada apoyaron al arzobispo católico, diciendo:

"Gran Bretaña es la séptima economía más grande del mundo y, sin embargo, la gente está pasando hambre. Medio millón de personas han visitado los *bancos de alimentos del Reino Unido desde la última Pascua y 5.500 personas fueron ingresadas en los hospitales del país por desnutrición el año pasado. Una de cada cinco madres informan que se saltan las comidas con regularidad para alimentar mejor a sus hijos y cada vez más familias están a tan sólo una factura inesperada de despertar con la despensa vacía.

A menudo oímos hablar de decisiones difíciles. Seguramente hay pocas más difíciles que a la que se enfrentan decenas de miles de ancianos que tienen que elegir entre "calentarse o comer" cada invierno; o más duras que a las que deben hacer frente las familias cuyos salarios no han subido mientras que los precios de los alimentos se han incrementado un 30% en tan sólo cinco años.

Aún más allá incluso que esto, debemos, como sociedad, enfrentamos al hecho de que más de la mitad de la gente que utiliza los bancos de alimentos se encuentra en esa situación por los recortes y fallos en el sistema de prestaciones, ya sea por retrasos en el pago de las prestaciones o bien por sanciones punitivas".

Cameron no se limita a criticar al arzobispo. Dice que sus comentarios sencillamente no son ciertos y que el gobierno está haciendo "lo correcto". Pero, ¿qué es correcto y qué es verdad? Seguramente es cierto que hay personas vulnerables en nuestra sociedad que no están siendo atendidas y que están siendo utilizadas como chivos expiatorios. 'Bienestar' debería ser una buena palabra y la marca de una sociedad justa. Y "hacer lo correcto" es honrar a todos como miembros valiosos de la sociedad.

Bryan



*Los bancos de alimentos son suministros de alimentos básicos dados por voluntarios a aquellas personas cuya necesidad ha sido certificada por un médico o trabajador social y que organiza la organización benéfica Trussell Trust, cuya visión es construir comunidades en las que se incluye a las personas de todos los orígenes.

jueves, febrero 27, 2014

'¡Si tan sólo pudiera volver a ser joven otra vez!'

Sucede a veces, como el otro día por la mañana. Yo estaba esperando un autobús en una venteada esquina familiar. Un joven se acercó a mí y nos sonreímos con mutua simpatía (esperar por el número 10 puede ser una experiencia de unión). Empezamos a hablar. "Me llamo Joseph", dijo extendiendo su mano. Le dije mi nombre y nos dimos la mano. Su hogar está en Singapur, donde me dijo que hay una temperatura constante de 22 grados durante todo el año. Está estudiando segundo de farmacia en la Universidad de Bath.

Se nos unió otra estudiante conocida suya que, según descubrí, está en cuarto de matemáticas. Cuando llegó el bus me senté con ella y le pregunté qué esperaba hacer cuando se graduara. Dijo que no quería dedicarse a la docencia y estaba explorando otras posibilidades. Le ha llegado a gustar tanto Bath que, si es posible, le encantaría conseguir su primer trabajo aquí. Cuando mis dos amigos temporales bajaron del autobús, volví a tener ese deseo recurrente de ser joven otra vez, lo cual es una locura.

Locura por todo tipo de razones. Por ejemplo, ¿cuando querría ser joven? Seguramente no a finales de 1940, cuando estaba empezando a encontrarme a mí mismo, pero no estaba muy seguro de lo que estaba encontrando; y viviendo en una cultura social bastante reprimida y sin una idea clara de lo que quería hacer o de lo que era capaz de hacer. Supongo que me gustaría disfrutar de la libertad, pero creo que probablemente sería más divertido ser joven hoy en día, época en la que al menos imagino que la libertad es prácticamente ilimitada.

Y sin embargo, aunque están en el inicio de su vida, los jóvenes de hoy se enfrentan a un futuro muy incierto. Los estudiantes van a la universidad con una enorme deuda que deberán pagar cuando empiecen a ganar dinero, pero sin la certeza de que tendrán un trabajo al acabar. ¿Y qué pasa cuando necesitan un hogar? Hay una crisis masiva de la vivienda en el Reino Unido y no hay restricciones legales sobre el precio de los alquileres; se oye hablar de gastos terribles infligidos por los propietarios. Y debido a que la gente ahora vive más tiempo, los jóvenes de hoy en día van a tener que cuidar de sus mayores, antes de hacerse viejos también.

Así que soñar despierto deseando ser joven otra vez es lo que es: nostalgia sin sustancia. Hay 16.000 estudiantes en las dos universidades de Bath y en período lectivo ayudan a equilibrar los muchos residentes ancianos que como yo nos movemos con dificultad por la ciudad. Yo les ratifico en sus estudios y en su derecho a ser irresponsables cuando quieran durante el tiempo que puedan serlo.

Y no intentaré no envidiarlos.

Bryan

martes, febrero 25, 2014

Palabras sin examinar (2)

Me temo que la desaprobación es una característica de la vejez. Los hábitos culturales de otras personas, el comportamiento de la calle, el engaño político, las relaciones superficiales, la locura por los famosos... todas estas cosas pueden despertar la desesperación de los ancianos. El pasado no se merece los recuerdos de color de rosa con los que tan fácilmente podemos envolverlo; las cosas "ya no son lo que eran" y, a menudo son simplemente así. Sin embargo una de las cosas que me molestan y que saca lo peor de mí es el mal uso del lenguaje. Hay algunas palabras que se sueltan sin pensar -sobre todo en la televisión- que me sacan de quicio.

Iconic (icónico) es una de ellas. El diccionario Cambridge define su significado como: muy famoso o popular, especialmente en representación de determinadas opiniones o de una época concreta. Se deriva, obviamente, de la palabra icon (icono), que hace referencia a una imagen o pintura devocional del cristianismo ortodoxo. Para la Iglesia oriental, los iconos pueden ser tan evocadores que no sólo fomentan el culto, sino que ellos mismos pueden ser objeto de adoración. El diccionario Concise Oxford define estrictamente el significado de iconic (icónico) como algo que tiene la naturaleza de una imagen o retrato. En uno de los excelentes programas sobre naturaleza del canal de televisión BBC la otra noche, describieron varios animales y aves como icónicos, utilizando la palabra para describir su originalidad y rareza, la antítesis de la popularidad y la fama.

Incredible (increíble) es otra palabra devaluada. Se deriva del latín incredibilis: "no creíbles". El diccionario Cambridge describe su significado como "difícil de creer", el Shorter Oxford va más allá: "que no se puede creer". Sin embargo, actualmente se utiliza a menudo con el sentido de "asombroso" o "muy". Acabo de escuchar una noticia sobre las inundaciones en Somerset: "la gente aquí está increíblemente harta", dijo el reportero. ¡No! En realidad es muy creíble que estén hartos cuando su casa está bajo el agua.

Passionate (apasionado) es otra de esas palabras. El diccionario Cambridge dice que indica unos sentimientos muy fuertes; el diccionario Encarta es más explícito: "que muestra deseo sexual". Sin embargo, hoy en día la utilizan tan libremente -a menudo las personas que venden algo o a sí mismas- que su profundidad se pierde. Ayer compré un poco de pan. Había un pequeño sermón escrito en la bolsa de supermercado en la que estaba envuelto. "En Waitrose nos apasiona ofrecerle los mejores productos horneados.... toda nuestra gama de especialidades comparte un ingrediente especial: la atención por el detalle". El pan es importante y, por mi parte, disfruto haciéndolo, pero no me puedo imaginar a los panaderos del supermercado teniendo sentimientos muy fuertes o sexuales mientras realizan su trabajo. Quizás me falta imaginación.

Evidentemente, es cierto que las palabras cambian de sentido y que cualquiera puede inventar su propio idioma si quiere, así que supongo que es un caso perdido. No obstante, sin duda me va a seguir irritando el uso irreflexivo del lenguaje.

Aunque hay cosas más importantes por las que sentirse molesto.

Bryan

miércoles, febrero 19, 2014

Esta ha sido mi vida

Supongo que la mayoría de la gente no piensa demasiado en el futuro; el mañana puede cuidar de sí mismo o según la frase bíblica: "es suficiente para el día". El hoy es lo que importa. Las personas mayores pueden no sentir lo mismo. Reconocemos que nuestros días están contados y somos conscientes de que nuestros mañanas son limitados; reflexionamos sobre nuestra historia personal y nos preguntamos cómo ha sido nuestra vida más o menos. Si bien es poco útil vivir en el pasado, existe esta necesidad de reconocer de dónde venimos y cómo nos han definido los años. Nos gustaría pensar que hemos ayudado a hacer del mundo un lugar mejor.

Uno de los archivos de nuestro gabinete está dedicado a temas familiares. Alberga una mezcolanza de recuerdos: fotos que no vale la pena enmarcar, pero que no queremos tirar; certificados de nacimiento, matrimonio y defunción; mi CV preparado para un trabajo al que una vez envié una solicitud; pasaportes antiguos, etc. Y un cuaderno con las iniciales de mi padre. En apenas cuatro páginas, narra los eventos desde su nacimiento en 1900 a su jubilación en el año 1965, a través de lo que, obviamente, él consideraba los acontecimientos fundamentales de su vida. Escrito en 1978, sólo dos años antes de morir, se titula "Esta ha sido mi vida". Hay cuatro páginas de encabezamientos abreviados que podrían haber estado destinados a servir como base para una autobiografía, aunque no me parece probable. Seguramente sólo quería recordar a dónde lo había llevado su vida.

Comienza con su lugar de nacimiento, para luego hablar de su primera escuela, la Escuela de la señorita Broadribb para los hijos de los caballeros. De allí fue a un internado cuando tenía nueve años y luego a una escuela técnica en donde fue "académicamente mediocre pero bien en deportes". Sus primeros trabajos fueron en la localidad, pero luego se convirtió en empleado de un corredor de bolsa de la ciudad de Londres. Sirvió como un señalero naval en la guerra de 1914-1918. Una de nuestras historias familiares es que su barco fue torpedeado y lo rescataron después de permanecer varias horas en el mar. Curiosamente no menciona eso. Fue oficial de defensa civil en la guerra de 1939-1945. El trabajo que más le gustó fue la gestión de personal en una empresa de aeronaves para la que trabajó en tres centros diferentes y por un corto período tiempo en el extranjero.

De paso, menciona que se casó en 1923 y que tuvo un hijo y una hija, pero no dice nuestros nombres. Señala que nos evacuaron en 1940 y sólo alude a los desacuerdos con mi madre, de quien estaba profundamente enamorado, cuando escribe que su último empleador quería que se siguiera trabajando después de la edad de jubilación, pero las "dificultades con su esposa" lo impidieron. El texto solo trata sobre hechos, no sentimientos. Era un hombre acorde a su tiempo y cultura; la emoción era algo que se guardaba para uno mismo.

Aunque lo recordamos con mucho cariño, es como si él sólo pudiera pensar en sí mismo en relación con su trabajo; o dónde había estado. Quién era -un hombre querido- nos importa más a nosotros.

Bryan

martes, febrero 18, 2014

El cáncer y la tercera edad

Macmillan Cancer Support es una gran organización benéfica británica fundada en 1911 por Douglas Macmillan después de fallecer su padre de esta enfermedad. Su objetivo es ser una fuente de apoyo para los que padecen la enfermedad y una fuerza para el cambio en su tratamiento. Hay 2.978 enfermeras de Macmillan en el Reino Unido que dan apoyo a las personas desde el momento en el que se les diagnostica la enfermedad y a lo largo de todo el proceso relacionado con ella. También ofrecen ayuda e información a las familias, amigos, cuidadores y comunidades locales. No se oyen nada más que elogios para lo que es efectivamente un ministerio pastoral y práctico de la atención. En el 2008, por ejemplo, estaban en contacto con 352.000 personas. Debido al apoyo masivo del público, sus servicios son siempre gratuitos.

La organización es fiable y, por lo tanto, su informe actual en el que resalta la diferencia entre el cuidado de pacientes ancianos con cáncer y aquellos que son más jóvenes, se debe tomar en serio. La B.B.C. lo dio como titular esta mañana. La investigación de Macmillan pone de manifiesto que miles de pacientes ancianos mueren innecesariamente de cáncer cada año, mientras que los datos de 1991-2010 indican que unas 130.000 personas diagnosticadas con cáncer después de los 65 años de edad, sobrevivieron más de diez años.

Si las tasas de mortalidad coincidieran con las de los EE.UU., se podrían prevenir cerca de 40 muertes al día en personas de más de 75 años, de acuerdo con Ciaran Devane, director ejecutivo de la organización benéfica. Las personas mayores tienen menos probabilidades de recibir tratamiento contra el cáncer que las más jóvenes, sea cual sea su condición física general. Deberían ser tratados como individuos independientemente de su edad cronológica. Hay cada vez más indicios que sugieren que a muchos pacientes mayores que se podrían beneficiar del tratamiento no se les ofrece.

El director clínico para el cáncer del Servicio Nacional de Salud de Inglaterra, Sean Duffy, dice que el estudio ha llegado en un momento importante. "Tenemos que ofrecer mejores servicios para las personas de más de 65 y 75 años, porque sabemos que hay un problema y es necesario diseñar intervenciones para tal fin" (se podría haber esperado una respuesta más positiva; si ya conocen la situación, ¿por qué no han actuado?). El Dr. Mark Potter de la Asociación Médica Británica da una aprobación igual de anodina al estudio y dice que debería ser una "parte fundamental" de la profesión médica asegurar que los pacientes de edad avanzada "reciben la atención y el respeto que merecen" ("debería" sugiere una ambición bien intencionada en lugar de una acción decisiva).

¡Las personas mayores vuelven a salir en las noticias! En esta ocasión, haciendo énfasis en la igualdad de derechos humanos.

Bryan

miércoles, enero 15, 2014

Gerontofobia

La socióloga y periodista Anne Karpf acaba de publicar su libro "How to Age" (Cómo envejecer) y, basándose en la investigación que realizó para escribir el libro, redactó un artículo para edición de ayer (6 de enero de 2014) de The Guardian. Ella sugiere que el envejecimiento es un proceso temido por los jóvenes y soportado por los ancianos. Es un temor irreal para las personas de veinte años, especialmente para las mujeres. Se publicitan -y se compran- cremas antienvejecimiento para combatir lo que en realidad es una experiencia multifacética que se ha reducido a avergonzarse de ser viejo, pero sobre todo, de parecerlo. viejo y lo joven se basa en una falacia. Esta denigración del envejecimiento se basa en la idealización de la juventud. En realidad, no todos los jóvenes rebosan belleza y vigor; y no todos los ancianos se hunden en la desesperación y la confusión. En definitiva, somos un solo pueblo.

El envejecimiento, afirma, no es algo que nos sucede en la segunda mitad de nuestra vida, sino un proceso que se desarrolla a lo largo de toda la vida y hay pérdidas asociadas a cada período de nuestras vidas. Tenemos que adaptarnos a las nuevas circunstancias en todas las etapas de la vida. Lo que se oculta en nuestra cultura son las ganancias asociadas con el envejecimiento. Muchas personas mayores afirman que ya no les importa tanto lo que piensen los demás sobre ellos. Saborean la vida, la disfrutan más plenamente y son más capaces de capear las crisis. "La idea de que el apetito por la vida disminuye de forma automática con el paso de los años es, simplemente, errónea. Por el contrario, a menudo aumenta".

Al mismo tiempo, Margaret Drabble, que también escribió en The Guardian la semana pasada, presentó un debate bastante diferente sobre el derecho a morir cuando la vida ya no es más que una sombra de lo que era. Ella cree que los ancianos necesitan planificar con antelación y tomar sus propias decisiones acerca de cuándo su vida ya no vale la pena, en lugar de luchar hasta que ya es imposible tomar ninguna decisión en absoluto. La libertad para poder realizar esta elección sería el mejor regalo de Año Nuevo que podría recibir una población de edad avanzada. No obstante, Drabble alega que los médicos -temerosos del parlamento, la ley, la prensa y el Consejo Médico General- seguirán evitando este cambio.

Hay tantos problemas que merecen un debate nacional sobre la longevidad y los cambios resultantes en la estructura de nuestra sociedad... Y pocos de ellos son abordados por los políticos, muchos de los cuales parecen tener sólo un interés a corto plazo en el ejercicio del poder. Un ejemplo de esto es el titular de la BBC de esta mañana (7 de enero). El primer ministro ha prometido que, si su partido gana las elecciones generales de 2015, mantendrá la actual relación entre el coste de la vida y la correspondiente revalorización de las pensiones. Todo por el bien de la dignidad y la seguridad en la vejez, dijo. O, como se podría suponer, en busca del "voto gris".

Otra línea divisoria entre jóvenes y viejos, mientras los jóvenes luchan por hacer frente a la deuda, la inseguridad laboral y los exorbitantes precios de la vivienda.

Bryan