jueves, enero 12, 2006

Afrontar los cambios físicos del envejecimiento

Cosas extrañas ocurren a nuestro cuerpo cuando nos hacemos mayores. Aparecen manchas de la edad, lengitines, habitualmente en las manos. Suelen aparecer a partir de los 40 años, y la exposición al sol les hace más oscuras todavía. Según los expertos, estas manchas son inofensivas y no dolorosas, pero a nosotros no nos importaría prescindir de ellos.

Otro cambio extraño ocurre con la forma de nuestro cuerpo cuyos cambios se deben a nuevos depósitos de grasa que se forman en la barriga de los hombres y las caderas de las mujeres. Y la aparición de arrugas supone otra señal del envejecimiento. Se cree que la exposición al sol y también fumar son dos factores que aceleran la aparición de arrugas. Las personas mayores tienen una piel más fina y menos elástica que las personas jóvenes, porque con el paso del tiempo la piel pierde dos proteinas la colágena y la elastina. Y los contínuos movimientos de los músculos faciales dejan profundas líneas sobre la cara.

La calvicie supone otro placer que nos espera en la tercera edad. Los hombres pierden más pelo antes que las mujeres, debido a las variaciones en los niveles de testosterona. Las mujeres tienden a perder algo de pelo después de la menopausia, cuando pierden la hormona feminina estrógeno y ganan un poco testosterona. Sin embargo, mientras que en puntos estratégicos del hombre se caen pelos, en otras zonas como la nariz y el oido, salen como en venganza.

Entre los cambios físicos típicos de la tercera edad existe la pérdida de oido. Con el paso de los años desaparecen los diminutos pelitos que vibran en el oido para producir sonido. Lamentablemente, alcanzamos a la cima de nuestra capacidad auditiva a los 10 años y después de esa edad, es todo cuesta abajo.

Asímismo existe una condición del ojo en las personas envejecidas cuando la lente pierde elasticidad y tiene mayor dificultad para enfocar. La pérdida de estas facultades sensoriales hace que a nuestro cerebro le cuesta funcionar con claridad lo que puede llevarnos a situaciones de confusión y pérdida de memoria. También perdemos fuerza física y tal vez suframos algunos problemas médicos que son el simple resultado de un artículo algo gastado.

Al llegar a los setenta años, la mayoría de personas habrá perdido la tercera parte de su fuerza muscular óptima aunque, sobre todo si no realizan ejercicio físico con regularidad.

Así que, nuestros cuerpos envejecidos nos aportan algunos cambios no muy agradables. Sin embargo no somos solamente un cuerpo, sino también una mente y (sobre todo) un espíritu. Cuando tenía 75 años en una conversación con John Mortimer, Graham Greene dijo: "Supongo que conforme te vas haciendo mayor, la vida va siendo más fácil. Menos tristeza, menos desesperación, menos fervor y menos humores mánicos. Lo único que se hace más complicado es el problema de seguir viviendo". Pero eso también tiene su encanto porque nos invita al desafío.

¡Desafiemos los hechos, afrontemos la vejez con una actitud positiva y desarrollemos nuestras propias rarezas de forma consciente! La conocida y encantadora poema "Warning" (Aviso) de Jenny Jones propone un nuevo culto de ecentricidad. Traducida queda algo así: "Cuando sea una viejacita, me vestiré de lila.... Gastaré mi primera pensión en coñac y guantes de verano y diré no me queda dinero para comprar mantequilla... (en el original: 'When I am an old woman I shall wear purple….I shall spend my pension on brandy and summer gloves…and say we have no money for butter..’ Si pones la primera linea en Google, podrás leer toda la poema). Fantástico. ¡Estos podrían ser los mejores años de nuestra vida!

Bryan
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